Tasa de referencia a la baja; economía sin reaccionar.

Casi la totalidad de los analistas esperaban que el Banco de México (Banxico) bajara nuevamente su tasa de referencia a 7%, como ha sido el caso. Desde el 15 de agosto ha bajado la tasa cinco veces consecutivamente, pero ahora con la peculiaridad de que en la Junta del 13 de febrero todos los miembros decidieron la reducción de 25 puntos base (en las reuniones previas uno o dos miembros pugnaban por bajas más agresivas).

No obstante que la inflación de enero repuntó levemente —y se espera lo mismo para febrero y los meses siguientes—, Banxico está respondiendo apropiadamente a un escenario adverso para el crecimiento de nuestra economía. Aunque en los hechos la baja de tasas no es el gran determinante del crecimiento, el banco central, cuya función es mantener la inflación bajo control, envía la señal de que no es indiferente a la recesión que enfrentamos.

En el caso de la FED, sus reducciones en tasas se dieron en julio, septiembre y octubre de 2019, tres bajas consecutivas que fueron suficientes para que la economía norteamericana, que mostraba en ese entonces síntomas claros de desaceleración, revirtiera esa condición y lograra cierto rebote en el cuarto trimestre. En cambio, en México, la baja en tasas no ha incidido sobre la actividad económica, ya que el PIB se mantiene en una ligera recesión y solo con expectativas de una leve mejoría hacia mediados de este año.

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Pese a que el banco central ha bajado sus tasas, el nivel actual sigue siendo superior al de otras economías emergentes y/o desarrolladas. Varios países emergentes también han bajado sus tasas, inclusive en una mayor proporción que México. Adicionalmente, dado que la tasa de interés nominal pudiera no ser relevante, el diferencial entre las tasas nominales vs. la inflación de esos países aún favorece a México, ya que el actual 7% de la tasa Banxico se compara contra una inflación de 3.3%, lo que significa casi cuatro puntos de rendimiento real. En los otros países, el diferencial es más bajo, por lo que ciertos capitales siguen ingresando a México y han ayudado a lograr una buena estabilidad cambiaria. La tasa del Banco de México podría seguir bajando hacia niveles de 6.5% al final de 2020 y hasta 5.75% en 2021.

Graficas 17-02-03Banxico está convencido de la conveniencia de seguir bajando las tasas de interés; sin embargo, en los primeros meses del año, los indicadores relacionados con la actividad productiva aún mostrarían un desempeño negativo, esperando ver cierta mejoría hacia mediados de año. Las primeras cifras disponibles (enero) sustentan esta afirmación, al menos parcialmente. Ya lo vimos con la producción y venta de vehículos de enero que cayeron 4.0% y 6.0% anual, respectivamente, a lo que se ha sumado el cuarto descenso consecutivo de la confianza empresarial.

A lo anterior se suma la desaceleración del empleo, medido a través de los trabajadores afiliados al IMSS, que en enero creció solo 1.6% anual, cifra de la que se desprenden varios hechos: primero, se trata del ritmo más bajo desde febrero de 2010; segundo, en la coyuntura reciente, vemos que se profundiza su moderación, ya que en enero de 2018 crecía al 4.5% anual y en enero de 2019 al 3.3%.

Tercero, en enero de este año se generaron solamente 68,954 nuevos puestos de trabajo en el sector privado formal de la economía, reportando una caída de 27.1% anual vs.  94,646 nuevos puestos de enero del año pasado; cuarto —a fin de evitar estacionalidades y ver tendencias, que a veces pueden ser más útiles—, en el periodo febrero 2019-enero 2020 se generaron 316,386 nuevos empleos acumulados en este segmento, reportando una caída de 50.7% anual, lo que habla sobre las grandes dificultades para generar nuevos empleos en la coyuntura del país. Hace dos años se estaban generando alrededor de 850 mil nuevos empleos anuales. Y, es obvio, porque en una economía que enfrenta un proceso recesivo es muy difícil que se generen más fuentes de trabajo.

La actual tendencia del empleo podría ser un reflejo de que la actividad económica de los primeros meses aún no hace un cambio de dirección, lo cual es motivo de una gran preocupación. La economía no está creciendo y esta es una pésima noticia para el país porque confirma que mientras el gobierno no dé un golpe de timón en materia de confianza, inseguridad y estado de derecho, entre otras acciones, las empresas no van a invertir lo suficiente.

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John Soldevilla|Chief Economist, Engen Capital

foto-John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

 

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