Inversión: la mayor crisis de la economía mexicana

La economía puede crecer, siempre y cuando lo hagan el consumo privado, el gasto público, la inversión o las exportaciones, es decir, la demanda agregada. Históricamente, cuando la inversión crece, repunta la economía. Esta correlación ha sido palpable en México.

Hasta 1981, la inversión registraba ritmos elevados, lo que permitió que la economía creciera más de 6% promedio anual entre 1941 y 1982, por lo que a los siete sexenios que abarcaron este periodo se les denominó el del desarrollo estabilizador. Sin embargo, a partir de los años ochenta, la inversión se desaceleró significativamente y, en consecuencia, nuestra economía creció apenas 2.1% de 1983 a 2019, lapso en el que ni siquiera un gran repunte de las exportaciones ha sido suficiente para empujar a la economía al crecimiento.

Al inicio de los años cuarenta, la inversión representaba alrededor de 7% del PIB, porcentaje  que se elevó hasta 27% en 1981, su máximo histórico. Desde entonces, la inversión nunca se ha recuperado por completo; en 2019 apenas se ubicó en 21% del PIB, lo que demuestra que al año pasado habíamos acumulado cuatro décadas de rezago en inversión.

Si en la próxima década la inversión crece a tasas cercanas al 8% anual, es posible que para el año 2030 logremos niveles de 28% del PIB, en cuyo caso apenas representaría su completa recuperación. De esta manera, habremos acumulado cinco décadas de rezago en la inversión, lo que representaría la mayor crisis de la economía mexicana. Los gobiernos no han entendido que si no hay inversión, la economía no puede crecer como se requiere.

De acuerdo a nuestras investigaciones, se necesita que la inversión repunte 8% real anual para que la economía crezca alrededor de 4% al año, justamente la cifra que el presidente López Obrador pretende para su sexenio. Si estas dos condiciones se dan, serían suficientes para generar alrededor de 1.2 millones de nuevos empleos anuales en la economía formal, justamente lo que cada año demanda el mercado laboral.

El gran reto del gobierno es empujar la inversión hasta cerca de 30% del PIB. Solo como referencia: China invierte cada año poco más de 40% del PIB, mientras que otras economías asiáticas están por arriba de 30%. Algunos países sudamericanos registran entre 25 y 30% y por ello han crecido más que México.

El gobierno no tiene los recursos para impulsar la inversión. No hay que olvidar que el 86% de la inversión corresponde al sector privado, por lo que la política y las decisiones económicas del gobierno deben priorizar este hecho. Si la clase política no lo entiende, es difícil que pueda legislar en favor de la inversión. El año pasado, México invirtió 265 mil millones de dólares, cuando ya debiéramos estar en cerca de 400 mil mdd. El tamaño del rezago es grande y es  evidente que las políticas actuales no son en favor de la inversión.

En 2019, las peores noticias de la economía fueron las relacionadas con la constante caída de la inversión, que cerró con una baja de 3.0% anual y acumulándose cinco trimestres consecutivos en contracción. El año pasado la inversión se contrajo 4.9% real, su peor número desde el -11.7% registrado durante la recesión de 2009. Por rubros, la inversión en obras de construcción cayó 3.7% y las de maquinaria y equipo 6.5%.

Las expectativas para este año no son buenas: se estima una caída adicional de 0.8% en la inversión. Esta cifra puede variar porque aún no considera el riesgo de una afectación a la economía por la entrada a México del COVID-19.

John Soldevilla|Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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