La FED reduce su tasa a 0.25%

El domingo 15 de marzo, nuevamente de manera sorpresiva, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) bajó su tasa de referencia al rango 0.00% – 0.25%. al respecto hay varios hechos relevantes que vale la pena comentar. Primero, por segunda vez en el mes de marzo (la primera fue el día 4), la FED decide reducciones extraordinarias en su tasa fuera del calendario establecido, adelantándose a la junta monetaria que estaba programada para el 17 y 18 de marzo, un hecho que no se había dado antes en la historia de la FED, al menos desde los años cuarenta del siglo pasado.

Segundo, la actual tasa de 0.25% es similar a la del 16 de diciembre de 2008, cuando en plena crisis internacional la FED bajó su tasa a ese mismo nivel, por lo que nuevamente estamos ante niveles históricamente bajos en las tasas de la FED. En 2008-2009, Estados Unidos enfrentaba la recesión más severa (el PIB cayó 2.5% en 2009) desde 1946 cuando su economía se había caído 11.6% y se vivía el final de la Segunda Guerra Mundial. Tercero, los dos descensos de marzo suman 150 puntos base de reducción en tasas, lo que no se veía en varias décadas.

Cuarto, y posiblemente lo más importante, es el motivo por el que se tomó la decisión: ¿qué está viendo la FED para actuar con esta severidad? Hace poco más de un mes, en la junta monetaria de fines de enero, la FED dejó entrever que no habría cambios su tasa de interés prácticamente por el resto del año debido a que la inflación se ubicaba alrededor del 2% y la economía norteamericana crecía arriba del 2%. La FED estaba satisfecha con esta combinación. Pero cuando el coronavirus se intensificó en febrero y principios de marzo, y se extendía al resto del mundo, la FED respondió violentamente al reducir sus tasas prácticamente a cero. La lectura es que, probablemente, la FED está percibiendo el riesgo de una recesión para el primer semestre del año, ante lo cual está actuando con decisión a fin de evitar una caída más profunda de la actividad económica. Está actuando en forma similar a lo que hizo en 2008, cuando ya se evidenciaban los inicios de la recesión.

Además de que la FED bajó nuevamente su tasa de interés, ahora están usando simultáneamente otro instrumento de política monetaria: el Quantitative Easing (QE), que se hizo famoso a nivel mundial durante y después de la crisis de 2008-2009. Esta vez el programa consiste en la inyección de liquidez al mercado por un monto inicial de 700 mil millones de dólares (mmd), a fin de contrarrestar los efectos del coronavirus y apoyar a la economía. Esta decisión se suma a otras acciones por parte del gobierno norteamericano y de la misma FED.

Solo como referencia: el primer QE se dio por 600 mmd con vigencia para el periodo noviembre 2008–marzo 2010; luego vendría otro por un monto similar. La baja en tasas de la FED se da previo a que Estados Unidos lleve a cabo un proceso electoral en noviembre próximo.

Hace menos de un año, el presidente Trump le pedía a la FED reducir su tasa de interés hasta niveles negativos, tal como ocurre en Japón, Suiza y Dinamarca, los tres únicos países en el mundo con tasas de interés negativas. Hoy, la tasa está cerca de cero, a pesar de lo cual, el presidente Trump señala que su país se acerca a una recesión. Ante la fuerte afectación que está generando el coronavirus, Europa también está actuando con medidas monetarias y fiscales para contener sus efectos.

¿Qué esperaríamos del Banco de México? Hace dos semanas —cuando la FED había ejecutado su primer descenso de 50 puntos base—  el mercado esperaba que en la junta monetaria del 26 de marzo el banco central redujera su tasa de referencia en 50 puntos base, es decir, a 6.50%, ahora, con la reducción del 15 de marzo, la lógica indica que el Banco de México tendría que ser más contundente y bajar al menos 75 puntos base o un punto porcentual, hacia niveles de 6%, a fin de estar en línea con las dos decisiones de la FED.

Sabemos que el objetivo del Banco de México solo es tener la inflación bajo control; sin embargo, no puede mantenerse indiferente a la actual recesión/estancamiento local, en el contexto en el que el sector industrial de Europa y China reportan caídas importantes.

Es claro el riesgo de una recesión mundial ante los efectos de la pandemia del coronavirus. El Banco de México podría ser muy agresivo, pero tiene enfrente un tipo de cambio presionado (ha superado los 23 pesos por dólar) y una inflación que tiende al alza. Su decisión será muy compleja y ahora se encuentra en un dilema: priorizar la inflación y la volatilidad del tipo de cambio o ayudar al crecimiento de la economía.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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