Pre-Criterios 2021: estimaciones en entredicho

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión los Pre-Criterios 2021 que formarán parte de los Criterios de Política Económica para 2021 que deben ser aprobados antes de que termine el año. Por ahora, y ante un cambio dramático de la economía mundial, y la de México, producto de la pandemia Covid 19, la SHCP ajusta significativamente algunas de sus estimaciones iniciales.

Lo más importante es que estima que nuestra economía crecería en 2020 en un rango que va entre -3.9% y +0.1%; para efectos prácticos, estima una caída de 2% (punto central). El límite inferior del gobierno se parece al estimado de -4% reportado por los analistas privados en la encuesta del Banco de México de marzo (en Engen Capital pensamos en -3.8%). Otros analistas creen que el PIB caería por arriba del 7%. Para 2021, Hacienda espera un avance de 2.5%, pero esto no es relevante por ahora. También espera estabilidad de precios.

Otro punto destacado es relativo al tipo de cambio; Hacienda espera que cierre el año en casi 23 pesos, mientras vería reducciones en las tasas de interés, lo que significa que envía un mensaje al Banco de México para que intensifique su proceso de bajas en las tasas de interés que hoy se ubican en 6.50%.

El tercer punto destacado es que se elimina el superávit primario previsto para este año de +0.7% del PIB y ahora se estima incurrir en un déficit de 0.4%. Asimismo, el déficit fiscal general de 2.1% del PIB estimado para 2020 se eleva hasta 3.3%, lo que significa que esperan un impacto de 1.2 puntos del PIB a consecuencia de la recesión prevista. Sobre este punto vale la pena hacer algunos comentarios.

El mayor déficit que se espera para este año, el cual aumentaría en 259 mil millones de pesos (mmp), provendría en gran medida de una contracción de los ingresos presupuestarios por 297 mmp que resultaría de menores ingresos petroleros, -415 mmp producto del desplome de los precios del petróleo, y por la menor recaudación tributaria estimada en -155 mmp. El presidente había dicho que no habría apoyo fiscal a las empresas, por lo que esta reducción en ingresos tributarios sería solo por efecto de la recesión. Lo deseable sería que estos ingresos se redujeran más, pero a causa de un programa agresivo de apoyos fiscales.

Los menores ingresos previstos se compensarán un tanto por el aumento de algunos ingresos no tributarios (+289 mmp), lo que significa usar el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) cuyo saldo es ahora de aproximadamente 160 mmp; es importante mencionar que en 2019 ya se usaron 125 mmp.

Por su parte, el gasto presupuestario se reduce solo marginalmente, -38 mmp, lo que representa un serio problema. El mayor déficit fiscal esperado proviene de una caída de los ingresos, lo cual es lógico y muy previsible, y no por un aumento del gasto público. Adicionalmente, el déficit como porcentaje del PIB esperado para este año se incrementa por la reducción en el valor del PIB estimado (efecto aritmético).

En las circunstancias actuales de la economía, lo que tendría que hacer el gobierno es practicar políticas keynesianas de aumento del gasto público para ayudar a la reactivación de la economía apoyando a empresas y familias, pero no hay tal enfoque, más bien se reduce el gasto cuando el mundo entero gasta más. Esta es una aberración, no es la manera de evitar una recesión más profunda.

Keynes dijo “en el largo plazo todos estaremos muertos”, por lo que propuso gastar y gastar para salir de la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado. Hoy, en la coyuntura y como parte de la política económica de corto plazo, lo que el gobierno tiene que hacer es gastar y endeudarse. Habrá tiempo para corregir estos desequilibrios momentáneos. No estamos en un año normal: 2020 es de recesión y hasta de una posible crisis.

No es el momento para cuidar a rajatabla el déficit fiscal y la deuda pública. Otros países aumentarán significativamente sus déficits fiscales, no solo porque caerán sus ingresos, sino porque aumentarán sus gastos; estos países se están endeudando. Ninguno ha dicho que lo más importante sea cuidar el déficit fiscal y sus deudas.

Nuevamente parece que no se está dimensionando bien lo que se viene. Estamos ante una coyuntura económica mundial extraordinaria, lo que amerita decisiones integradas y mucho más agresivas que las aisladas que hemos estado viendo hasta ahora.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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