Números a la baja: la recesión abrió las puertas.

Mientras los países tratan de contener la expansión de la pandemia, que al 17 de abril reportaba 2.23 millones de casos y casi 151 mil muertes, los primeros números disponibles revelan la presencia de una recesión en China, Estados Unidos y México.

En China, el PIB del primer trimestre se contrajo 6.8% anual, una tasa negativa que no se veía desde 1992 cuando comenzaron a contabilizar sus cifras trimestrales. China, la segunda economía del mundo con 14 billones de dólares, creció el año pasado 6.2% y para 2020  el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que su PIB avance solo 1.2%, su peor registro en varias décadas. En 2021 se proyecta un repunte de 9.2%.

En Estados Unidos, aunque el PIB se dará a conocer a fin de mes, algunos números hablan claramente de recesión. En marzo, la venta de vehículos se contrajo 34.9% anual, mientras que las ventas generales al menudeo cayeron 6.2% anual, lo que también ya se refleja notoriamente en el mercado laboral: el desempleo se elevó súbitamente a 4.4% en marzo vs. 3.5% en febrero, en tanto que en las últimas cuatro semanas las solicitudes de seguro de desempleo se elevaron a más de 20 millones, algo que jamás se había visto en Estados Unidos. Ante el severo impacto de la recesión sobre el mercado laboral, la FED y el gobierno están reaccionando con programas multimillonarios para salir de esa situación lo antes posible. Se espera que la economía de Estados Unidos caiga entre 4 y 6% en este año.

 La incertidumbre también se ha apoderado de México. Nuestra economía podría caer 6% o más en 2020. De concretarse sería su peor desempeño desde la crisis de 1995 (-6.3%) y significaría una contracción del consumo privado, las exportaciones y, especialmente, de la inversión. Por lo pronto, algunos indicadores ya revelan esta condición. En marzo, la producción y venta de vehículos se contrajo más de 25% anual, y se esperan tasas más agudas en los siguientes meses debido a que aún no hemos llegado al punto álgido de la pandemia y parte de la actividad productiva está paralizada. El mercado laboral ya empieza a resentir los efectos de la recesión: los trabajadores asegurados en el IMSS crecieron solo 0.7% anual en marzo, una significativa desaceleración respecto a los meses previos y su peor reporte desde la crisis de 2009.

Ante este escenario, seguramente el Banco de México seguirá bajando su tasa de interés hacia niveles de 5% durante 2021, aunque se tenga que lidiar con las presiones sobre el tipo de cambio. A diferencia de Estados Unidos, el gobierno mexicano no está implementando programas ambiciosos para sacar al país de la recesión, y si no propone acciones fiscales y tributarias para apoyar al sector productivo y la inversión no repunta el próximo año, nuestra recuperación sería más lenta que en las crisis anteriores. Si hay inversión ésta podría ser el driver del futuro crecimiento.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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