Liquidez: La prueba ácida en los tiempos del COVID-19.

Arrendamiento financiero como opción para obtener liquidez

La pregunta que nos desvela a todos es: “¿Qué expectativa hay sobre la economía después de la emergencia?” Entre ideas positivas y negativas todo se conjunta en otra pregunta: “Y, ¿cuáles empresas lograrán sobrevivir?”

Corporativos, así como grandes y medianas empresas no se han encontrado libres de cuestionarse si se encontraban o no preparados para esta crisis; esto sin mencionar a los dueños de pequeñas empresas y emprendedores sin las herramientas que les ayuden a marcar un rumbo, así como un claro futuro para sus proyectos.

Prueba ácida: el termómetro financiero

Para aquellos involucrados en las finanzas corporativos es conocida la prueba ácida. Dicha prueba es un cálculo que refleja con cuánto dinero o activos líquidos dispone una compañía para pagar sus responsabilidades en el corto plazo (próximo mes, bimestre, trimestre). Así, relaciona la suma de sus pagos a proveedores, operaciones financieras, impuestos, nómina, entre otros, con el valor en efectivo, inversiones temporales, cuentas por cobrar realizables (vencimientos en el corto plazo) y algún activo de fácil venta o monetización.

En el curso regular de una compañía, la cartera de clientes o cuentas por cobrar realizables, suplen las necesidades básicas de liquidez; incluso, en época de crisis, ciertos activos muebles e inmuebles pudieran considerarse. Sin embargo hoy, debido al Covid-19, estamos lejos de estar en un curso regular y más bien nos encontramos en medio de una tormenta económica; incluso si queremos invocar al drama, estamos en la más dura prueba de la historia económica contemporánea. Por ello si tuviéramos que calificar a la prueba diríamos que no es ácida, ¡es muy ácida!

Los gobiernos, en línea con la estrategia de contención #quedateencasa, han restringido las actividades y solo permiten aquellas relacionadas con la seguridad alimentaria, civil y de salud de sus ciudadanos; en consecuencia, la operación, producción y venta de miles de compañías se ha limitado. Por esta razón las facturas por cobrar presentan un revés, pues los clientes vienen solicitando extensiones, descuentos o alivios, en conjunto con promesas de pago; o si por el contrario, el panorama no es tan negativo, la cartera de una compañía que no siga facturando  se irá extinguiendo así como su liquidez.

Participantes de diversos sectores como turismo, construcción, transporte, minería y bienes de consumo, entre otros, tienen un panorama desafiante: sus pasivos siguen corriendo y los activos disponibles se drenan rápidamente incrementando la acidez de la prueba.

Los retos en México: ¿ácido? ¡No… muy ácido!

El sector privado ha aguardado por paliativos del gobierno mexicano a través de beneficios tributarios (prórrogas, exenciones) o subsidios, pero el bajo precio del petróleo y choques en otros frentes han mermado su capacidad para entregar recursos o beneficios en favor de las empresas, que a su vez, ante la menor actividad económica reducirán su aportación al erario – un desafortunado ciclo vicioso-. Así, los empresarios han buscado alternativas para no ser inviables en el corto plazo.

Los directivos de compañías con un plan de negocio exitoso y una estructura de capital sólida vienen solicitando del apoyo del sistema financiero para dormir tranquilos; han requerido alivios o recursos frescos, que permitan cubran los costos operativos de tres a nueve meses, periodo que podría abarcar la inactividad y el reinicio de operaciones. Asimismo, para las compañías que forman parte de los sectores esenciales, debido a la demanda incremental también buscan del apoyo de recursos no presupuestados para ampliar su capacidad de producción o de respuesta.

En conclusión: hoy el dinero disponible es una prioridad y un lujo que todos por igual necesitan, haciendo de la búsqueda de recursos frescos un tema apremiante, donde aquellas empresas con garantías reales disponibles tienen la ventaja de ser sujetos de crédito sobre otros que busquen líneas de corto o largo plazo no garantizadas.

Este panorama atrae una pregunta fundamental: “¿qué estrategia estás llevando en tu compañía?” A través de Engen Capital, podemos ser tu apoyo. Contáctanos de manera remota para encontrar la respuesta. Una estrategia pudiera ser tal vez, monetizar activos propios a través del esquema de Sale & Lease back (anglicismo de venta y re-arrendamiento); es decir, Engen Capital compra tus activos y te los otorga en un contrato de arrendamiento a tu favor, otorgando liquidez inmediata al momento de la venta; asimismo, se mantiene abierta la posibilidad de adquirirlos nuevamente al término del plazo del contrato. Por otro lado, esto pudiera ser también una alternativa en un proceso de consolidación de pasivos financieros, lo que podría permitir liberar garantías. Busquemos soluciones en conjunto y logremos que el ácido en la prueba se diluya.

Vicente Vargas Borray | Subdirector Comercial, Engen Capital

Economista, con trayectoria de 12 años en el sector financiero. Su experiencia abarca el análisis de riesgos y capacidad de pago, administración de portafolios y estructuración de financiamiento, bursátil y corporativo; expuesto a mercados en latinoamérica, principalmente México.

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