Dos noticias: una buena y otra mala

Los reportes al mes de abril nos dan dos noticias, una buena y una mala, y con ellas las perspectivas que se desprenden; la buena tiene que ver con la inflación y la mala con la industria automotriz.

Respecto a  la inflación, el reporte al mes de abril es bienvenido en medio de una economía que enfrenta actualmente una recesión porque se ubicó en 2.15% anual, una de sus tasas más bajas en varias décadas, solo por arriba del 2.13% de diciembre de 2015. En abril, los precios subyacentes —que pesan más del 75% de la canasta del INPC— reportaron un comportamiento relativamente estable al aumentar 3.50% anual, mientras que la inflación no subyacente, que incluye a los productos con mayor volatilidad, descendió 1.96% anual, baja que no se veía en varias décadas. El factor determinante ha sido que los precios de las gasolinas disminuyeron 23% anual en abril.

No solamente la recesión que experimenta la economía mexicana, sino la fuerte caída de los precios del petróleo a nivel internacional y en México, han inducido una baja de los precios no subyacentes, contagiando finalmente a la inflación general. Si hacia el segundo semestre de este año reiniciara el crecimiento, seguramente los precios del petróleo tenderán al alza y empujarán la inflación local hacia niveles de 3%.

Mientras tanto, dado que se esperan inflaciones aún bajas para los siguientes meses, el Banco de México tiene ahora un mayor margen de maniobra para seguir reduciendo su tasa de interés: estimamos que podría descender 50 pb en la  Junta del 14 de mayo y llevar la tasa hacia 5.50%. En la medida que se publiquen los números que confirmen la fuerte recesión del segundo trimestre, Banxico bajará consecutivamente su tasa, probablemente hasta 4.75% al cierre de este año. Esto, en condiciones en que la FED redujo su tasa hasta 0.25% y a nivel mundial, en un intento por ayudar a sus economías a salir de la recesión que enfrentan, la mayoría de los bancos centrales siguen bajando sus tasas de interés.

Por lo que toca a la industria automotriz, la mala noticia es que atraviesa actualmente por una contracción sin precedentes: en abril se produjeron solamente 3 mil 722 vehículos, reportando una caída de 98.8% vs. 300 mil 106 unidades en abril del año pasado. En la historia de esta industria nunca habíamos visto una caída de esta magnitud, ni siquiera durante la crisis de 1995.

Los efectos del Covid-19 se manifiestan con letalidad sobre la producción de automóviles, ya que por decreto el gobierno decidió que muchas industrias fueran no esenciales, entre ellas la automotriz, por lo que se suspendió la producción desde finales de marzo y hasta el 30 de mayo. Se trata de una condición extraordinaria que no se vio durante la crisis de 1995, por lo que podríamos tener un trimestre crítico para esta industria, cuyas exportaciones de vehículos se desplomaron 90.2% anual en abril, mientras que las ventas en el mercado interno cayeron 64.5%.

La mayoría de las armadoras cerraron por completo sus plantas. Solamente KIA y Ford Motor produjeron 3 mil 704 y 18 unidades, respectivamente. Siendo la automotriz una de las industrias más importantes a nivel manufacturero, su caída afectará significativamente a la industria de autopartes, su principal proveedor. El gobierno de Estados Unidos pretende reiniciar gradualmente las actividades en esta industria; si se llega a un acuerdo, México podría iniciar la producción para exportación, induciendo con ello cierta recuperación de la industria automotriz y de otras que forman parte de su cadena de suministro. En la medida que se supere esta coyuntura compleja, la industria automotriz será una de las que repunte, lo que seguramente demandará liquidez, la cual se podría obtener mediante los esquemas de arrendamiento que son una buena opción para financiar la salida de la recesión.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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