Tasa de referencia a la baja… Banxico podría ser más agresivo.

Tal como estaba previsto por el mercado, y por unanimidad de sus cinco miembros, el Banco de México redujo nuevamente su tasa de referencia, esta vez a 5.50% desde 6% resultado de su decisión no programada del 21 de abril. Como en las ocasiones recientes, los argumentos que señala Banxico tienen que ver con el entorno externo recesivo y la fuerte caída que experimenta nuestra economía, además del margen de maniobra que le da el hecho de que la inflación local haya descendido hasta 2.15% en abril. La decisión del Banco de México se da en condiciones en las que la mayoría de los bancos centrales del mundo, en un intento por apoyar a la recuperación de sus economías, han reducido significativamente sus propias tasas de referencia.

¿Es suficiente esta reducción? Por varias razones la respuesta es no. Primero, porque de marzo a la fecha, cuando el mundo entró súbitamente en recesión, algunos países como Estados Unidos y Canadá bajaron violentamente sus tasas de 1.75% a principios de marzo a 0.25% actualmente en ambos casos. Las dos tasas se ubican hoy en los mismos niveles al que llegaron durante la crisis de 2008-2009, lo que significa que los bancos centrales de esos países están reaccionando intensamente ante la evidencia de una recesión que parece será más profunda que aquella crisis. Segundo, porque aunque en valores absolutos nuestras tasas han bajado 275 pb desde agosto del año pasado, en términos relativos Estados Unidos y Canadá han reducido sus tasas más intensamente que México, y lo mismo está pasando con otros países. Tercero, debido a que Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y otros países ostentan hoy tasas de interés negativas en términos reales, como durante la crisis de 2009.

 Es cierto, el Banco de México asume una postura activa en torno a la recesión que estamos enfrentando y lo hace bajando sus tasas, aunque no lo suficiente, además está inyectando liquidez a la economía a través de distintos programas dados a conocer en abril. Los apoyos del banco central ascienden a poco más de 3% del PIB, una cantidad totalmente insuficiente para sacar al país de la recesión y muy distante de lo que hacen otros países desarrollados y emergentes; sin embrago es importante entender que el crecimiento de la economía no es función del Banco de México, lo que significa que la política monetaria no está siendo complementada apropiadamente por la política fiscal; por lo tanto, hace falta una política fiscal mucho más agresiva que las medidas aisladas que hasta ahora se han anunciado.

Durante la primera parte de la crisis de 2009, cuando estábamos en plena recesión, Banxico redujo su tasa de interés en casi cuatro puntos, de 8.25 a 4.50%. En la coyuntura reciente, y por varias razones, debería ser más agresivo y llevar la tasa a corto plazo hasta niveles del 4% debido a que actualmente tres situaciones están determinando la coyuntura: la recesión está siendo más profunda que la crisis de 2008-2009; la inflación es más baja que aquella vez, lo que le da margen de maniobra para ser más intenso para bajar las tasas; la depreciación del tipo de cambio es más moderada que la que vimos hace más de una década, lo que da un margen adicional para el banco central. Hay razones para bajar más las tasas de interés, pero sus efectos podrían ser muy limitados si no se complementan con una política fiscal agresiva de apoyo a las empresas.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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