Mientras Estados Unidos mejora, en México las expectativas empeoran.

Tarde o temprano, tras una profunda recesión originada por la pandemia Covid-19, la economía mundial tendrá que recuperarse. Claramente, la recuperación será diferenciada, con cierta rapidez en los países que han reducido significativamente sus tasas de interés y simultáneamente están inyectando recursos importantes a sus economías: a empresas y familias. Es probable que los primeros en empezar este proceso sean Estados Unidos, Canadá, Europa y algunos países asiáticos debido a que están logrando controlar la pandemia en el sentido que son pocos los nuevos casos de Covid-19 que se registran cada día. En México la recuperación podría tardar un poco más, ya que aún estamos en la parte alta de la pandemia (nuevos casos elevados) y no hemos sido intensos en el apoyo a la economía: la reducción de las tasas de interés ha sido moderada y la inyección de recursos en apoyo a las empresas y las familias es marginal y poco integrada.

La pandemia del Covid-19 se ha manifestado con letalidad sobre la economía de Estados Unidos. Este país, con más de dos millones de casos y más de 113 mil muertes a la primera semana de junio, es el más afectado por la pandemia, aunque sus nuevos casos son ahora más moderados: bajaron desde más de 30 mil por día durante abril a 24 mil en mayo y hasta alrededor de 20 mil por día en la primer semana de junio. Ahora, los mayores casos nuevos en un día se registran en Brasil. Sin embargo, los recientes episodios de violencia y conglomeraciones producto del asesinato de George Floyd representan un riesgo de rebrote de la pandemia en Estados Unidos y la posibilidad de una segunda ola del Covid-19, en cuyo caso sus efectos sobre la economía serían letales. En algunos estados se ha declarado “estado de emergencia”.

Estados Unidos fue muy agresivo en su política para evitar una recesión más profunda de su economía. La FED redujo su tasa de referencia hasta 0.25% e inyectó liquidez a la economía de diversas formas, mientras que el gobierno facilitó liquidez a los ciudadanos, entre otras medidas. En total, la inyección de recursos sería por más del 20% del PIB de ese país. Eventualmente, los efectos de estos apoyos tendrán que reflejarse sobre la economía y, seguramente, tras una fuerte caída de producción, su salida podría ser relativamente rápida.

Algunas áreas de la economía parecería que empiezan a responder a estos apoyos; veamos tres casos: primero, los índices de gerentes de compra manufacturero y no manufacturero mejoraron levemente en mayo, aunque aún se ubican lejos de su condición previa a los efectos de la pandemia. Segundo, la venta de vehículos moderó su caída a -29.9% anual en mayo vs. -46.3% de abril, con mejores perspectivas a partir de junio ante la apertura de esta industria y de un regreso gradual de la población a sus actividades. Tercero, el mercado laboral reportó una marginal mejoría: el desempleo se redujo desde 14.7% en abril hasta 13.3% en mayo, cuando el mercado esperaba que se elevara hasta casi 20%. Además, la nómina no agrícola reportó la creación de 2.5 millones de empleos en mayo vs. la reducción de más de 20 millones en abril, cuando el mercado esperaba una pérdida de 8 millones en ese mes.

Estas mejorías iniciales, que aún no representan un cambio de tendencia, se están dando simultáneamente con avances en los mercados financieros. El Dow Jones cerró el lunes 8 de junio por arriba de los 27,600 puntos, en respuesta a los mejores datos laborales que los previstos y reportándose un rally por dos semanas consecutivas. En el mismo sentido, los precios del petróleo (WTI) se ubican ahora cerca de los 39 dólares por barril, recuperándose significativamente de la pérdida observada en los meses previos.

Estas noticias de Estados Unidos, relativamente mejores que las esperadas, también han repercutido sobre nuestra economía. El peso mexicano sigue apreciándose y ahora el tipo de cambio se cotiza en 21.5 MXN/USD, con ganancias casi constantes durante las recientes tres semanas, colocándose en su mejor nivel desde la segunda semana de marzo. El riesgo país de México se ubica ahora alrededor de 273 puntos (EMBI+ JPM), muy por debajo de los 445 puntos del 28 de abril, su máximo relativo, mientras que el mercado accionario local sigue avanzando. Por nuestra relación con Estados Unidos hay que monitorear muy de cerca su  economía.

Mientras tanto, en México siguen empeorando las expectativas sobre la recesión para este año. En la encuesta de Citibanamex a 24 analistas del sector financiero se espera que el PIB de 2020 retroceda 7.9%, estimación que se ha deteriorado encuesta tras encuesta: la anterior estimación era de -7.5%. La semana pasada, el Banco de México publicó su encuesta a 38 analistas privados del sector financiero y consultoras, donde el promedio espera que la economía mexicana retroceda 8.16% en este año, con un mínimo de -12% y un máximo de -6%. Por unanimidad, se cree que en 2020 estaremos ante la mayor recesión desde la Gran Depresión del siglo pasado.

En la encuesta Citibanamex, casi la totalidad el mercado espera que Banxico reduzca 50 pb su tasa de referencia en su junta de junio hacia 5.00%, esperándose a su vez que la tasa cierre este año alrededor de 4.5% y sin movimientos adicionales durante 2021. El mercado piensa que el tipo de cambio cerraría este año rondando los 23.09 MXN/USD y 22.73 al cierre de 2021.

Insistimos en que, por el tamaño de la recesión que estamos experimentando ahora mismo, el Banco de México debería reducir más rápido su tasa de interés hacia 4% antes de septiembre, aunque sabemos que prefiere optar por descensos más graduales. Hay una fuerte recesión y el temor de Banxico de que el tipo de cambio contamine a la inflación se diluye. Solo le preocuparía que la inflación se afecte por otros factores. Hay razones de peso para pensar que Banxico sea más agresivo en su proceso de baja en tasas.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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