México: una coyuntura económica más compleja de la esperada

Coyuntura económica en México

No obstante que algunos analistas aún hablan sobre la recesión que viene, lo cierto es que ya estamos en plena recesión, la cual se manifestará a plenitud cuando a fines de julio el INEGI dé a conocer las cifras preliminares del PIB para el segundo trimestre. Por lo pronto, indicadores como la producción y venta de vehículos en abril y mayo, la pérdida de empleos en esos mismos meses, así como las cifras del sector industrial de abril, entre otros, confirman que la caída de la economía está siendo de magnitudes que no habíamos visto en muchas décadas. Las cifras de algunas industrias son impresionantes y sorprenden hasta al más agudo y experimentado analista porque registran una parálisis total en la historia económica del país. México se encuentra en un momento de coyuntura económica compleja.

Parte de este fenómeno viene de Estados Unidos. La Reserva Federal señaló que el PIB de ese país se contraería 6.5% en este año y se vería una recuperación de 5.0% en 2021. Se trataría de la mayor caída desde el -13% de la Gran de Depresión de 1932 y el -12% de 1946; según la FED, el desempleo podría ser de 9.5% en este año. Esta percepción pesimista de la FED de la segunda semana de junio golpeó a los mercados financieros y todas las bolsas de valores respondieron a la baja, además se registraron caídas en los precios del petróleo y una depreciación del peso mexicano.

Internamente, por el lado de la economía, el sector industrial se desplomó 29.6% anual en abril, históricamente su peor caída. Solo como referencia, en el peor momento de la crisis de 1995 este sector cayó 17% anual. El actual desplome no es por condiciones de mercado, sino por la decisión gubernamental de declarar industrias no esenciales al grueso del sector industrial que pesa 30% del PIB. Algunas industrias declaradas esenciales, como la alimentaria y la del petróleo-gas fueron de las pocas que mantuvieron un ritmo positivo con 1.4 y 3.0%, respectivamente. La construcción se desplomó 38%, mientras que la industria del cuero y equipo de transporte cayeron 87 y 85.6% en cada caso. Dentro de un esquema de apetito por el riesgo, la gran mayoría de estas industrias estarían empezando a recuperarse hacia la última parte del año, por lo que las vemos en una perspectiva de mediano plazo (2021-2022). La caída industrial se da en circunstancias en las que el financiamiento se mantiene al alza, en especial vía el recurso del arrendamiento puro y financiero.

Es una pésima noticia para la economía, la peor en lo que va de esta coyuntura, que confirma nuestra estimación de que el PIB del segundo trimestre podría contraerse entre 16 y 20%, con un promedio de -8% en todo el año. El mercado espera una caída de 8.2% y el Banco Mundial cree que la baja sería de hasta 8.6%. Un momento muy complejo para nuestra economía.

Solo de manera complementaria: en abril, la entrada de divisas al país por turismo internacional tuvo una caída de 93.7% anual; registró 131 millones de dólares (md), su entrada más baja en varias décadas (en abril del año pasado entraron 2,098 md). Asimismo, el empleo medido por los trabajadores asegurados en el IMSS retrocedió 3.9% anual en mayo, por lo que durante los pasados tres meses se ha perdido poco más de un millón de empleos en el sector privado formal de la economía, falta ver lo que se está perdiendo en el sector informal.

La nota positiva es que la inflación se ubicó en 2.84% anual en mayo. Aunque se elevó respecto al 2.15% de abril, no representa un riesgo de repunte o descontrol inflacionario. El Banco de México tiene margen para seguir bajando su tasa de interés hacia niveles del 4% a corto plazo, aún cuando la actividad económica se cae como lo demuestra el reporte industrial.

John Soldevilla | Chief Economist, Engen Capital

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.

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